lunes, 12 de enero de 2015

No a la barbarie y no a perder libertades.


Ni las 192 víctimas mortales del 11-M de 2004 en Madrid, ni las 52 del 7-J de 2005 en Londres; ni siquiera los 2.973 muertos del 11-S de 2001 en Nueva York, Washington y Shanksvillelograron una concentración de tal magnitud de dirigentes políticos del mundo como los 17 fallecidos de estos últimos trágicos días en París. Este es sin duda, un síntoma muy significativo del estado de ánimo con el que lla sociedad, encabezada por sus gobiernos, está respondiendo a los asesinatos: más unidad que nunca frente a la barbarie yihadista, porque el mal está dentro y, en estos momentos, da la impresión de estar en buena parte incontrolado. Esas 54 horas de pánico en Francia han desembocado en lo que podemos denominar sin duda la primera gran manifestación unitaria europea. Porque políticos y ciudadanos salieron a la calle para defender los valores básicos de la civilización occidental.
Ayer, más de millón y medio de personas, arroparon a las decenas de autoridades que rindieron testimonio a las víctimas y manifestaron su repulsa al terrorismo, personas de todo tipo credos  marcharon con el único grito de:"Je suis Charlie", lema que se ha convertido en el más difundido en la historia de las redes sociales, lo que dice mucho de la tremenda conmoción que han causado los sucesos de París en todas las sociedades y no sólo en el ámbito político. Aunque suene a tópico, habrá un antes y un después de los atentados de París porque la impresión que ha quedado en la sociedad es que 13 años después de la caída de las Torres Gemelas hemos avanzado poco en la prevención de esos ataques del fanatismo yihadista.
También ayer, en Paris; los ministros del Interior de la UE  se reunieron antes de la manifestación para tomar las primeras medidas de respuesta. Acordando aplicar controles profundos en las fronteras, aumentar la cooperación policial y judicial y atacar la difusión de los mensajes terroristas en internet, para lo que se establecerán conversaciones con las grandes empresas del sector. El ministro español, Jorge Fernández, se mostró partidario de aprobar ya el registro de datos de viajeros (PNR, por sus siglas en inglés ), que recoge información de ciudadanos que lleguen a la UE desde países que se consideren conflictivos y de los que salgan con destino a ellos. Esta iniciativa lleva paralizada en el Parlamento Europeo desde 2010 por la negativa de los partidos progresistas al considerar que atenta contra la libertad individual.
¿Cómo conseguir aumentar la seguridad ciudadana sin cercenar lo más mínimo las libertades?. Es el debate que volverá a primer plano tras el atentado de París. Y los gobiernos democráticos deberán hilar muy fino en sus propuestas y medidas, porque retroceder en la defensa de los derechos fundamentales supondría, a la postre, un triunfo de las tesis terroristas. Y nuevos atentados podrían espolear los movimientos ultraderechistas y xenófobos que están surgiendo en Europa. La encrucijada es tan problemática como brutal el terrorismo que la causa.

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